28.1.06

Diario bourgignon (I)

Hace algo más de un año estuve unos meses trabajando en Dijon. No sé por qué, cuando estás en otro país, los demás extranjeros te resultan más familiares, como si el hecho de compartir la incomodidad del idioma te uniera. O tal vez sea porque compartes la visión de un lugar nuevo que quieres conocer. El caso es que entablé más relación con los estudiantes erasmus (sobre todo españoles, supongo que por mucho que te sientas ciudadano del mundo, siempre es más cómodo hablar tu lengua materna). En concreto a los pocos días de llegar, conocí a un grupo de estudiantes españoles, y compartimos nuestro desconocimiento sobre cómo desenvolvernos en una ciudad en la que todo cierra a las 5 de la tarde, en una residencia de estudiantes en la que no teníamos más que el dormitorio, baños y duchas comunes, y una cocina que no era más que un hornillo electrico de dos fogones, compartido por ventitantas personas. Empezamos a hacer cosas juntos: la compra, la comida, las visitas a los escasísimos bares a los que se podía ir de noche...

Una de estas chicas había llegado a Dijon en autobus a las tantas de la mañana, y se encontró sola en una ciudad en la que no conocía a nadie (y donde se hablaba un idioma que no controlaba demasíado bien), sin ningún sitio a donde ir hasta varias horas después, con todo cerrado y un montón de maletas. Una situación para echarse a llorar. Afortunadamente, una chica francesa que también venía en ese autobús le preguntó qué le pasaba al verle tan perdida, y se quedo charlando con ella. Resultó que ella también tenía que esperar a que amaneciera, ya que le había dejado las llaves de su piso a unos amigos, y no era cuestion de despertarles esas horas, así que se quedaron las dos hablando, sentadas en un banco junto a la estación, y se hicieron amigas.

Poco después, le invitó a una fiesta que sus amigos hacían en su casa, y ahí que nos fuimos los españoles. Ahí conocí alunas personas realmente pintorescas. Los anfitriones eran dos franceses (uno de la isla de Reunión), que tenían por lema "mi casa es tu casa". A partir de ese momento, se convirtió en cotumbre lo de ir a cenar la noche de los domingos con ellos. Les preparábamos comida española, nos enseñaban la comida y la bebida típica de Reunión (y sobre todo la música: en esa casa sonaba una y otra vez el mismo disco de "zuk" -creo que se escribe así-), y sobre todo hablábamos de todo y de nada. Había algo en esa casa -el "encanto" de un edificio que en otra crcunstancia llamarías ruinoso, la propia gente que en ella vivía, y otras cosas que es dificil concretar- que la hacía especial, como salida de una mezcla de la época hippie, y una película de esas que muestran la gente sencilla de los pueblos de Francia o Italia. Ahí no tuve las conversaciones más interesantes de mi vida, ni comí la mejor comida, ni siquiera hice nada fuera de comer, beber y charlar... pero es uno de los lugares que con más cariño recuerdo.

Unos seis meses después de mi estancia volví un fin de semana a Dijon a ver a la gente que ahí había conocido. Estuve con muchos de los estudiantes, pero no pude coincidir de nuevo con esta pareja. Me pregunto qué habrá sido de ellos. Lo único que puedo decir es que espero que les vaya bien.

25.1.06

Encuesta:

¿Qué debo hacer con mi nuevo disco duro?

Opción a): Renovarse o morir. Usarlo como backup temporal mientras actualizo mi viejo mandrake 9.2 (¿a dónde vas con un un sistema de hace dos años?)
Opción b): If it ain't broken, don't fix it. Dejar tranquilo algo que más o menos rula, e instalar en el nuevo disco duro el último SUSE.
Opción c): Educación ante todo. Como la anterior, pero aprender a instalar Gentoo
Opción d): Kon diez kañones por banda. Ponerlo como directorio de descarga de la mula. Es un sacrilegio desperdiciar todos esos gigas.
Opción e): Millones de moscas no pueden estar equivocadas. Déjate de perder el tiempo en cosas de frikis y piérdelo como las personas normales: arranca el windows y ponte a navegar por páginas porno y jugar al NBA Live.
Opción f) Proyecto hombre. Qué coñazo eres con la tecnología, sal de casa que a lo mejor consigues echarte novia.

13.1.06

Cómo cambian los tiempos.

Hace poco más de un año estaba diciéndole a una chica francesa que en España lo máximo que un usuario podía contrtar de ADSL era 1 mega (y eso era la conexión superlujo carísima y tal). La chica alucinaba y me decía "un mega, c'est rien!" (en aquella época lo usual en Francia ea tener 6 megas, por unos 30 euros al mes).

Esta semana he inagurado mi conexión de 20 megas, con llamadas nacionales, por menos dinero del que me costaba un mega hace un año.

A ver si al final España (bueno, la parte de España que tiene cobertura para estas cosas) va a entrar en el siglo XXI y todo.

5.1.06

¡En Suecia sí que saben!

Han creado el partido de la piratería, que defiende la abolición de cualquier forma de propiedad intelectual.

Y como llevaba unos días queriendo dar mi visión de lo que la propiedad intelectual debería ser, pues eso, que me lo han puesto a huevo.

A nadie se le escapa que lo ideal sería que hubiera montones de obras intelectuales (ya sean novelas, software, inventos o lo que sea) al alcance de todo el mundo. Quedaos con esta idea: el objetivo debería ser acercarse a esta situación lo máximo posible. Ahora bien, para que esto ocurra, tienen que darse dos supuestos:
-Que se creen montones y montones y cienes y cienes de obras
-Que estas sean accesibles a todo el mundo.
(si, ya sé que todo esto es muy tautológico, pero es que la situación actual ha llegado a ser tan absurda que se ha perdido de vista hasta lo evidente).

Asegurar el acceso de la gente tenía su dificultad hace unas décadas, y más aún hace unos siglos, pero en la actual sociedad de la información parece que este problema puede resolverse con facilidad, o por lo menos estamos yendo hacia ello.
Sin embargo, a alguien se le ocurrió en algún momento que para asegurar que se creasen muchas obras, sería una buena idea compensar a sus autores de alguna manera. La idea es que, si existen incentivos para crear, habrá más gente que creará, y por lo tanto habrá más creaciones al alcance de la gente. Recordemos que el concepto de propiedad intelectual es muy moderno. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, lo de considerarse con derecho para decidir quién podía tocar una canción, o fabricarse una rueda era una idea que no pasaba por la mente de nadie: Mozart componía sus obras para ser tocadas en la corte en una sola ocasión (aunque claro, a cambio el rey le pagaba lo suyo).
Pues bien, en un momento dado, como decía, a alguien se le ocurrió que una buena forma de incentivar a la gente a crear sería mediante una limitación de lo que la gente podía hacer con sus obras: para fortalecer uno de los dos puntos deseables anteriores, se debilitaba el otro. si os parais a pensar, la idea de que eso nos acerca a la situación ideal no sólo es retorcida, sino casi contradictoria). El caso es que se llevó adelante esta idea, y hay quien dice que con buenos resultados (no sé si Edison hubiera dejado de inventar la bombilla sin la existencia de patentes, pero concedamos que así es). Pero para que esos resultados fueran realmente mejores, era necesario afinar muy bien el grado de limitación que el autor tenía sobre el uso de su obra: de poco sirve que se inventen muchas cosas si no se pueden usar; y de poco sirve que se escriban millones de novelas si no se pueden leer. La idea es que en un mundo como el del siglo XIX, se decidió que conceder derechos de patente por 20 años era una cantidad razonable.

Sin embargo, la evolución de estas limitaciones ha ido en la dirección opuesta a la que debería: hoy en día los inventos de Edison darían suficiente dinero para considerarse un chollo en menos de cinco años, y un disco rara vez se queda más de dos en los catálogos más habituales. Así, aunque lo razonable sería ir acortando los plazos conforme el mundo se mueve más rápìdo, la maquinaria de propaganda de las multinacionales ha conseguido no sólo ir ampliandolos, sino incluso convencer a todo el mundo de unos axiomas que no sólo no son ciertos, sino que a poco que te pares a pensar son contrarios al más elemental sentido comón. Voy a enumerar algunas de estas mentiras ya sumergidas en el subconsciente colectivo:

-La finalidad del copyright es que los pobrecitos autores puedan comer: MENTIRA por partida doble, ni debería ser su finalidad (recordemos: la finalidad es que haya muchas obras al alcance de todo el mundo) ni lo son de facto (son una forma de aumentar las cuentas corrientes de los accionistas de las multinacionales).
-La propiedad intelectual es un derecho natural. MENTIRA. como dice Stallman, si yo tengo una tarta y te la doy, tú tienes una tarta y yo no. Pero si tengo una idea y te la doy, tú tienes una idea y yo también. Usar las ideas de otros no supone ningún prejuicio para ellos.
-Las leyes de propiedad intelectual (copyright y patentes) son la única forma de asegurar la creación. MENTIRA de nuevo por partida doble. Para empezar, el sector privado pasa tres kilos de toda forma de creación que no suponga beneficios económicos más o menos seguros e inmediatos (cuantas investigaciones en ciencia básica se han llevado a cabo gracias al incentivo que suponen las patentes? una o ninguna). Por otro lado, incluso en campos proclives a la explotación económica, la experiencia demuestra que se pueden crear muchas obras de gran calidad sin necesidad de la promesa de mucho dinero gracias a la propiedad intelectual (ahí está el software libre, o los millones de pequeños artistas, ya sean músicos, escritores, fotógrafis, pintores... que lo hacen literalmente por amor al arte). Además, en muchos campos las patentes no son un inectivo para la creación sino lo contrario: un autentico campo de minas que no sólo no incentiva a los creadores, sino que les entorpece su trabajo.




No sé si soy del todo partidario de la abolición total de la propiedad intelectual, pero lo que sí tengo muy claro es que esto se ha ido de madre. Bueno, eso y que si queremos que el progreso pertenezca a toda la sociedad, el esfuerzo debe hacerlo a su vez toda la sociedad: si dejamos la investigación en manos de empresas, les estamos dando el futuro.


Ha cantado mucho que le quería recordar a ZP su promesa de soltarnos más pasta?